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Joe Biden aparece en una pantalla mientras unas personas miran.

Every 30 Seconds

Cómo los puertorriqueños del centro de Florida pueden decidir las elecciones estadounidenses

Florida es un estado crucial en la elección del candidato que vencerá la carrera por la Casa Blanca el 3 de noviembre. La victoria del presidente Donald Trump o del candidato demócrata Joe Biden a partir de los 29 votos electorales del estado podría depender de unos cientos de miles de puertorriqueños del centro de Florida.

Los simpatizantes miran el programa fuera del lugar en que el exvicepresidente Joe Biden, candidato presidencial demócrata, se presenta como orador en la Convención Nacional Demócrata en el Chase Center en Wilmington, Delaware, el 20 de agosto de 2020.

Credit:

Carolyn Kaster/AP

Este artículo, publicado originalmente en Inglés, es parte de nuestra serie "Every 30 Seconds" , "Cada 30 Segundos", producida con el apoyo de la Corporation for Public Broadcasting

Lea más contenido en español.

Con las encuestas recientes que indican que en Florida el apoyo latino a Joe Biden está decayendo, el exvicepresidente a mediados de Septiembre, durante el Mes Nacional de la Herencia Hispana, visitó al centro de este estado, que alberga a cientos de miles de puertorriqueños. Pudo haber comenzado en Arizona, Texas o Pensilvania, donde viven otros 500.000 votantes latinos, pero está empezando en este campo de batalla porque no puede dejar que se le escape.

Se espera que Florida sea uno de los pocos estados con una influencia fundamental, ya que el más mínimo cambio en una dirección u otra podría determinar quién ganará los 29 votos electorales del estado y llegará a la Casa Blanca: el actual presidente Donald Trump o Joe Biden. El voto latino en el sur de Florida, donde viven muchos cubano-estadounidenses y venezolanos-estadounidenses, será muy disputado, por lo que Biden necesitaría acumular una gran votación en el centro de Florida para asegurar la victoria en el estado.

Por el contrario, Trump debe limitar las posibilidades de que Biden gane en el centro de Florida, por lo que durante años su campaña ha invertido tiempo, energía y dinero allí.

Para ser claros, Florida central es firmemente demócrata. Biden ganará allí en noviembre. Pero los republicanos no están tratando de ganar esa región, solo están tratando de reducir lo máximo posible las victorias de Biden en los condados del centro de Florida, particularmente Orange y Osceola, pues esto podría ayudar a mantener el apoyo del estado al candidato republicano.

Orange y Osceola son el hogar de las comunidades puertorriqueñas más grandes de Florida. Más de 130.000 puertorriqueños huyeron de la isla tras el huracán María en 2017 y decenas de miles de ellos se han asentado allí, en el centro de Florida. Los puertorriqueños, en conjunto, son considerados los más liberales entre los principales grupos hispanos de Estados Unidos. Sin embargo, los republicanos sienten que tienen la oportunidad de abrirse camino con los votantes puertorriqueños en estos dos condados, debido a sus posiciones de clase y prácticas religiosas algo únicas.

Algunas cuentas rápidas muestran por qué Orange y Osceola son cruciales en las elecciones. En 2016, el entonces candidato Trump venció a Hillary Clinton en Florida por poco más de 110.000 votos. En 2018, la población puertorriqueña del condado de Orange superaba los 200.000 habitantes y llegaba a casi 125.000 en Osceola. Sumados, el número es aproximadamente tres veces mayor que el margen de victoria de Trump en Florida en las últimas elecciones presidenciales.

Para ganar sus votos, la campaña de Trump ha seguido el consejo de los republicanos puertorriqueños en Florida y Puerto Rico: el presidente debe apelar a la clase media puertorriqueña de Florida central y a una creciente población de evangélicos puertorriqueños. Al grupo latino también le gustaría escuchar mensajes de apoyo a Puerto Rico después del huracán y sobre la categoría de estado para la isla, pero parece que estos objetivos seguirán siendo un sueño mientras Trump sea presidente.

Es difícil olvidar la imagen de Trump lanzando rollos de toallas de papel a una audiencia cerca de San Juan, como si pudieran absorber las inundaciones del huracán. Sin embargo, los republicanos puertorriqueños no creen que eso lo condene en las elecciones. En cambio, creen que el ejemplo positivo de liderazgo republicano del gobernador de Florida Rick Scott ayudará a levantar a Trump. A raíz del huracán, Scott visitó Puerto Rico varias veces para inspeccionar la destrucción y ofrecer la ayuda de Florida en los esfuerzos para su recuperación. Como resultado, ganó el 46% del voto hispano en 2018, incluido más apoyo de los puertorriqueños en el centro de Florida que el que recibieron otros candidatos republicanos. Al describir cómo se destacó después del huracán, Scott dice que ahora Trump pretende "hacer lo mismo" al aproximarse a los votantes latinos.

A man wearing a black suit throws a roll of paper towels to people in front of him to catch.

El presidente Donald Trump arroja toallas de papel a una multitud en Calvary Chapel en Guaynabo, Puerto Rico, el 3 de octubre de 2017, a raíz del huracán María.

Credit:

Evan Vucci/AP

Cómo podría funcionar la estrategia de Trump

Algunos hallazgos del antropólogo Jorge Duany apuntan a la posibilidad de que la estrategia de la campaña de Trump en el centro de Florida funcione. Su visión se basa en que los puertorriqueños de clase media se jubilan en el centro de Florida basándose en preferencias de estilo de vida y no por necesidades económicas. Además, el censo de 2010 reveló que, en comparación con los puertorriqueños de Nueva York (donde vive la mayor cantidad de puertorriqueños del continente), en Florida ellos tenían más títulos de licenciatura, ingresos familiares medios más altos y eran propietarios de las viviendas que habitaban. Además, tenían tasas más bajas de pobreza, desempleo y empleos en el sector de servicios.

Todos estos son indicadores de una fuerte identidad de clase media entre los puertorriqueños del centro de Florida, argumenta Duany, situación que los republicanos, desde Richard Nixon en adelante, han visto como su mayor oportunidad para atraer votos hispanos. Pero, además de los puertorriqueños de clase media, la campaña de Trump también atrae al creciente número de puertorriqueños evangélicos.

Anteriormente, en la década de 1990, Ralph Reed, un estratega republicano y exjefe de la Coalición Cristiana, jugó un papel importante para asegurarse de que los candidatos republicanos se centraran en la categoría de estado y el cristianismo evangélico. Como la categoría de estado está fuera de discusión, se centran en lo segundo. Reed observó que los miembros de la creciente población puertorriqueña también crearon iglesias a medida que se fueron estableciendo, por lo que se dedicó a fortalecer las congregaciones puertorriqueñas reclutando pastores de la isla que ya eran ciudadanos estadounidenses con el fin de establecer ministerios en lugares como Orange y Kissimmee.

Los puertorriqueños han abrazado el cristianismo evangélico desde principios del siglo XX. Pero solo en los años más recientes han ganado influencia política. Pastores como Gabriel Salguero y Jeanette Salguero han organizado ministerios en mega iglesias en Orlando, donde han alentado el compromiso cívico, incluida la participación en las elecciones estadounidenses. Los coordinadores comunitarios republicanos como Gary Berrios han trabajado con los evangélicos latinos en Florida y el vicepresidente Mike Pence, acompañado por líderes puertorriqueños, ha liderado eventos estilo campaña en iglesias en Orlando, donde ha promocionado las posiciones de la administración contra el aborto y en defensa de libertad religiosa.

Reclutamiento republicano

Los puertorriqueños de clase media y evangélicos no son todos republicanos. Pero la expectativa de los republicanos puertorriqueños y de la campaña de Trump es que voten por los republicanos en tasas más altas que los inmigrantes de clase trabajadora o los no evangélicos.

Aun así, la estrategia de reclutamiento republicano es cuestionable por varias razones. Voy a nombrar solo dos. Primero, dado el devastador costo del coronavirus en términos humanos y financieros, es poco probable que una estrategia de "divide y vencerás", que distingue entre los intereses económicos de los hispanos de clase media y de clase trabajadora, tenga éxito como lo ha hecho en el pasado. Teniendo esto en consideración, la campaña Latinos por Trump ahora destaca temas culturales, como el boicot a Goya y los fantasmas del pasado como el socialismo. Sin embargo, es dudoso que los votantes hispanos, incluidos los puertorriqueños, acepten una supuesta fusión entre Biden y Che Guevara.

En segundo lugar, a largo plazo, los republicanos tendrán que encontrar una estrategia para reclutar hispanos en Florida y en otros lugares de forma consistente, que no dependa de obtener unos pocos miles o incluso cien mil votos aquí y allá. Hasta ahora, la estrategia ha ayudado a los republicanos a lograr estrechas victorias electorales, pero seguir ganando el 30% o incluso el 40% del voto hispano será menos efectivo, ya que los hispanos representan una proporción mayor de la población de Florida y Estados Unidos en general.  

Esta es una lección también para los demócratas. Un abordaje a nivel micro, en comunidades hispanas localizadas en lugares particulares como los puertorriqueños en el centro de Florida, se ha convertido en el enfoque preferido, porque diferentes grupos tienen acentos e íconos populares diversos, platos favoritos o problemas de política de mascotas específicos. Sin embargo, fomenta la idea equivocada de que los hispanos son comunidades aisladas con preocupaciones particulares que viven en zonas reducidas de Estados Unidos.

Pero no lo son. En cambio, son estadounidenses que han dado forma a Estados Unidos desde el principio, comparten muchas preocupaciones con otros estadounidenses y se han asentado en todo el país. Después de las elecciones, deberíamos hacer más para integrar a los hispanos en las conversaciones nacionales sobre economía, salud, educación, inmigración y otros temas.

Pero durante las próximas semanas, hasta el 3 de noviembre, los grupos particulares en lugares particulares, como los puertorriqueños en el centro de Florida, seguirán siendo el centro de las estrategias.

Traducción al español por Melissa Harkin y Mónica Ramírez.

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